Internet de las Cosas (IoT)
El Internet de las cosas (IoT) es el proceso que permite conectar los elementos físicos cotidianos al Internet: desde los objetos domésticos comunes, como las bombillas de luz, hasta los recursos para la atención de la salud, como los dispositivos médicos; las prendas y los accesorios personales inteligentes; e incluso los sistemas de las ciudades inteligentes.
Los dispositivos del IoT que se encuentran dentro de esos objetos físicos suelen pertenecer a una de estas dos categorías: son interruptores (es decir, envían las instrucciones a un objeto) o son sensores (recopilan los datos y los envían a otro lugar).
Cuatro etapas clave de internet de las cosas
- Capturar los datos. A través de sensores, los dispositivos de IoT capturan datos desde sus entornos. Esto podría ser algo tan simple como la temperatura o tan complejo como un feed de video en tiempo real.
- Compartir los datos. Mediante conexiones de red disponibles, los dispositivos IoT envían estos datos a un sistema en la nube pública o privada (dispositivo-sistema-dispositivo), a otro dispositivo (dispositivo-dispositivo), o los almacenan localmente como se indica para el procesamiento edge.
- Procesar los datos. En este punto, el software se programa para que haga algo en base a esos datos –como encender un ventilador o enviar una advertencia–.
- Actuar a partir de los datos. Se analizan los datos acumulados desde todos los dispositivos de una red de IoT. Esto brinda información estratégica poderosa para fundamentar acciones y decisiones de negocio confiables.
El futuro de IoT
Lo que podemos esperar en el futuro es una integración más fluida entre la tecnología y la experiencia humana. Si bien el metaverso aún puede tardar algunos años, el audio 3D, la realidad virtual avanzada, las sensaciones hápticas y la personalización en tiempo real potenciada por IA significarán que nuestra interacción con los dispositivos que nos rodean permitirá experiencias sensoriales cada vez más "reales". Además, con el auge del 5G y la conectividad rápida globalmente ubicua, los humanos tendrán una capacidad cuántica para compartir estas experiencias a cualquier distancia. Las implicaciones de esto son vastas y tienen el potencial de cambiar nuestro modo de abordar algunas de nuestras actividades e instituciones más fundamentales, tales como lugares de trabajo, atención quirúrgica y médica, bienes raíces, compras, viajes, y relaciones humanas en general.